El trabajo

Con este trabajo buscamos hacer una aproximación a las principales fotografías y fotógrafos de moda de las décadas del 40 al 60 a través de las portadas de las revistas Harper's Bazaar y Vogue publicadas durante estas fechas. También pretendimos revisar con más detenimiento a Richard Avedon e Irving Penn, dos de los fotógrafos más relevantes de la historia de la moda.

Esperemos haber logrado nuestro cometido.

Un saludo

Carla Iglesias, Alba Mato, Irene Merlo, Lucía Millán.

Introducción

A lo largo de la historia de la fotografía de moda hemos asistido a un intento para que este género sea aceptado o clasificado no sólo como disciplina artística, sino como género fotográfico con su propio lenguaje.


Desde sus comienzos a mediados del siglo XIX y durante un periodo histórico extenso, la fotografía de moda mantuvo una intención de aparentar similitud a la pintura. De hecho, por su capacidad de instantaneidad, la fotografía en muchas ocasiones ha sido utilizada como soporte o herramienta que facilitaba la elaboración de un retrato, cuadro paisajista… gracias a esa capacidad de representación de la realidad de manera rápida.


Las primeras instantáneas de moda parecen cuadros o retratos en los que solía aparecer una figura humana, con la cara inclinada y la mirada perdida al infinito u observando un paisaje que le rodeaba, para así conseguir centrar la atención de la imagen en el vestido que llevaba. La postura de la modelo adoptaba poses propias de los retratos de la época. Además, la composición del plano situando al modelo en un lado del encuadre dejando ver el horizonte paisajístico, es claramente una muestra de la referencia tan marcada a la pintura.


Los principios de la fotografía de moda datan en los años 40 y 50, aunque su uso comercial y publicitario no se producirá hasta 1880-1890 cuando aparecieron las tarjetas de visitas que contenían imágenes de modelos y que se usaban para promocionar a las sastrerías.


Sin embargo, por razones comerciales los fotógrafos consideraron que la fotografía de moda tenía que seguir pareciéndose lo más posible a la pintura puesto que el publico estaba acostumbrado a los dibujos y figurines de moda publicados en hasta entonces. A partir de este momento, podemos decir que empiezan a surgir fotógrafos de moda puesto que sus imágenes están sujetas a necesidades comerciales.


En 1892, apareció la primera reproducción directa de fotografía de moda en el periódico francés “La Mode Practique”, gracias a que la fotografía permitía acelerar y abaratar el proceso de obtención de la imagen, puesto que el propio fotógrafo podía hacer las planchas sin necesidad del paso intermediario de un dibujante o grabador.


Esta primera reproducción directa de una fotografía que sustituiría a la página grabada y en color que hasta entonces solían contener las revistas de moda, sólo tuvo esta primera tirada puesto que este periódico decidió seguir con su estética de láminas a color.

Años 60

En la década de los 60 empieza la época dorada de la fotografía de moda, esta década vino marcada desde sus comienzos por movimientos tanto de protesta que empezaron a surgir en las universidades y tenían un claro componente anarquista, como sociales, como el conocido movimiento hippy con origen en Estados Unidos, se produce una rehabilitación del cuerpo, lo que triunfaba ahora era un cuerpo adolescente, delgado y flexible que tenía muchas más ocasiones de mostrarse pública y privadamente . Este fenómeno vino de la mano del triunfo del culto a lo joven, a lo moderno que tan en auge estaba en la década.

Una década en donde todas las mujeres modernas e independientes deseaban demostrarlo a través de su aspecto, cortándose el pelo, buscaban deshacerse de la artificialidad de los años 50.


 El ideal de la década no era mostrar los atributos femeninos ni las curvas, sino, por el contrario parecer delegadas ninfas que mostraban su lado infantil a modo de juego de seducción. Menos maquillaje, ojos agrandados , triunfa la top Twiggy. Las flores eran un símbolo de juventud, como la margarita de Mary Quant, que se veía en adornos de plástico o estampado de géneros. 



Una época en donde se vivía la euforia por el futuro y lo espacial, hizo que el color blanco y el plateado sean furor. Tanto la ropa como el maquillaje parecían llegar directamente del espacio.

También fue época de cambios, de agitaciones y de la búsqueda de la novedad, sentimientos que no se percibían en la anterior década, años 50. 

En esta época la figura del fotógrafo de moda adquiere un reconocimiento que no había experimentado en etapas anteriores, los fotógrafos se convirtieron en un símbolo de esos tiempos de agitación, de búsqueda de cambios, de liberación sexual y social. La moda y los que la plasmaban se convirtieron en los portadores de los arquetipos a imitar.











Años 50

Durante la década de los 50 aunque todavía subsisten muchas sombras de los años anteriores, en general, soplaron vientos de optimismo. Aunque un optimismo mucho más sereno que el de los “locos años 20”.

Durante estos años los ciudadanos del mundo aprendieron a convivir con la tensión de la Guerra Fría, y la posguerra tiene lugar en muchos países, con una nueva atmósfera de optimismo, progreso y necesidad de cambio; lo cual influye mucho en la moda, pues corrían los años 50, el mundo dejaba una etapa atrás y la moda y la fotografía de ésta también lo reflejó.

En los primeros años de posguerra, la mujer vuelve al hogar y recupera el rol de ama de casa, que se encarga de mantener la familia. En esta etapa se buscaba principalmente perseguir el bienestar y la estabilidad, perdidos en los años de guerra y los nuevos intereses se centran en la familia. Se perseguía una imagen de ‘la mujer perfecta’, ama de casa, madre y esposa. Todo ello debía quedar reflejado en su cuidado aspecto. Atrás queda el estilo austero y simple de los años de guerra, se lleva recato y buen gusto, colores pastel, faldas con vuelo, complementos naif, unas dosis de feminidad y mucho glamour.

La moda en los años 50 fue muy importante, pues era una gran herramienta para conseguir esa imagen de la mujer ideal, elegante, preocupada por su imagen y por gustar.


La mujer debía ir siempre correctamente maquillada y peinada. Comenzaron a valorizarse mucho los accesorios, especialmente los zapatos, guantes, tocados, bolsos, carteras de mano, y sombreros, eran el complemento indispensable de todo atuendo.

El “new look” lanzado por Dior en 1947 se expandió durante esta época. Era etapa de prosperidad y Dior dio a la gente lo que en ese momento necesitaba. Y gracias a ello se relanzó el prestigio de la Alta Costura Parisina, reabren las casas de moda, “maison couture” como Chanel, y así, Christian Dior, Balmain, Givenchy o Balenciaga, entre otros, siguieron consiguiendo que la atención del mundo estuviera en la moda de París y que la Alta Costura sobreviviera y fuera creativa.


Reaparece el corsé, que había desaparecido durante varias décadas del siglo XX, con telas modernas, más flexibles y fáciles de poner. Vestidos ceñidos a la cintura resaltando las formas femeninas, sin rozar la línea del atrevimiento, faldas por debajo de la rodilla y vuelos. Predominio del color, lunares, rayas, flores, salen a la calle.

En esta etapa también se dio una dualidad en la moda, parecía que los diseños inspirados en la Alta Costura no complacían a las jóvenes, quienes reclamaban una nueva imagen, un tipo de ropa que se adaptara a su estilo de vida, sus gustos y sus ideas. Buscaban ropa deportiva, pantalones pitillo, las zapatillas planas, los vaqueros, las enormes chaquetas y las camisas de estilo masculino, rebecas, los brillantes colores y los estampados, moda inspirada en el rock´n´roll, en las nuevas estrellas del cine y de la música, como Elvis Presley, Little Richard o Chuck Berry. Como respuesta a esta nueva necesidad de los jóvenes, en Estados Unidos sobretodo donde el mercado era más propicio y la técnica de producción en cadena estaba más avanzada propicio se desarrolló con cada vez más fuerza un prêt-à-porter. Se confeccionaban en serie prendas deportivas que tuvieron gran acogida, disparándose las ventas de vaqueros, que comenzaron a exportarse a Europa, aunque al principio se mostraba reacia a adquirir los nuevos hábitos, donde la tecnología estaba menos desarrollada. A la difusión de este fenómeno cultural contribuyeron notablemente los discos, la radio y la televisión.

Con todos estos cambios, y la aparición de los nuevos consumidores, la industria del prêt-à-porter se fue haciendo cada vez más fuerte, consciente de que el factor juventud era un nuevo filón para explotar. Este fue el momento en el que se fueron forjando las características precursoras de lo que ocurrió en los años 60, cuando llegó la auténtica revolución juvenil.

En estos años por su fácil comprensión las imágenes empiezan a ganarle terreno a la letra impresa, sobre todo en reportajes y la publicidad, muy importante en la época. La aceptación de la fotografía como una forma de expresión artística que tiene su propio lenguaje y su creciente utilidad dentro de una sociedad de consumo de masas porque posee una poderosa fuerza de comunicación.

La evolución técnica también fue importante. En los años 50 se intensificó la construcción de las reducidas y ligeras cámaras reflex de un solo objetivo, después se le añadió un exposímetro a través del objetivo. Todo ello daba movilidad y rapidez al fotógrafo y favorecía la consecución de la instantánea. A estas cámaras se fueron incorporando los objetivos intercambiables, el uso del flash. En la película fotográfica intentaron perfeccionar el color aunque todavía la sensibilidad obtenida fue cinco veces menor que la natural y los procesos de impresión resultaban caros e imperfectos y exigían correcciones manuales de los fotógrafos, es por lo tanto un área de interesante exploración.

La fotografía de moda, como otras manifestaciones, es testigo del pensamiento y de la evolución de la sociedad pero aborda con timidez y respeto temas nunca vistos que van modificando la visión del mundo. Se comunica con el público, es un testigo de la sociedad pero también comunica las vivencias y la interpretación del mundo que tienen los fotógrafos. No es individualista ni está al servicio exclusivo de las masas. Vende ropa pero avanza por el camino de la creatividad del desarrollo y colabora en la formación cultural y visual de la gente.

Aunque muchos de los fotógrafos de moda de épocas anteriores como Cecil Beaton, John Rawlings, Louise Dahl-Wolfe, Blumenfeld, Horst P. Horst, Parkinson, McLaughlin-Gill siguieron trabajando en esta etapa los fotógrafos más relevantes de este momento fueron los norteamericanos Richard Avedon e lrving Penn.












Años 40


La década de los cuarenta fue una de las más difíciles para las artes y por lo tanto, también lo fue para la fotografía. Las dificultades surgieron principalmente con el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, que no finalizó hasta el 2 de septiembre de 1945. 

La Segunda Guerra Mundial fue el mayor conflicto bélico de la historia y las artes se vieron afectadas, ya que muchos artistas murieron o se vieron obligados a emigrar y exiliarse. Por eso, en aquellos años se produjo el desplazamiento del centro artístico mundial de París a Nueva York. Las circunstancias del conflicto impidieron avanzar en el campo de la fotografía de la moda: se realiza una fotografía práctica y con poca fuerza creativa. Pero una vez finalizada la guerra, se iniciaron nuevos caminos y se empezaron a consolidad nuevas tendencias; es entonces cuando “aparecen las ganas de cambiar el look triste y las ganas de consumir, y eso se refleja en las portadas de las revistas de la época, mostrando unas imágenes con movimiento, resaltando la silueta femenina de la mujer.”[1]

En cuanto a la moda, el periodo de carencia no permitió grandes variaciones en los diseños, pero si hubo novedades en los complementos y en los detalles. Es importante diferenciar entre Europa y Estados Unidos, porque la Guerra afectó en ambos sitios, pero de forma muy diferente.


Con la caída de París en 1940, Alemania comenzó a controlar la alta costura de la ciudad, pretendiendo trasladarla a Berlín. La mayoría de los diseñadores se exiliaron y los que quedaban allí se vieron limitados por la escasez de recursos textiles. Desaparecieron algunas casas de costura como Chanel, Mainbocher o Vionnet, y las que consiguieron sobrevivir tuvieron que trabajar reutilizando materiales y retocando diseños. 

En Gran Bretaña se sufría un periodo de escasez mayor que en Francia y las disposiciones sobre la utilidad limitaron la cantidad y calidad de los tejidos. Por tanto, la ropa y los adornos se restringieron. Las medias habían sido sustituidas por calcetines y en otros casos se pintaban las piernas de color ocre, con una línea negra para simular las costuras. En cuanto al calzado, cualquier material servía para fabricar las suelas. 

Con el declive de la moda parisina, surgió la moda norteamericana. Estados Unidos, que había sido el principal cliente de la alta costura parisina antes de la guerra, desarrolló su propia industria alejada de Europa, que se encontraba en pleno conflicto armado.

La ropa que se producía en Estados Unidos era funcional y barata, pero se producía con más recursos que en el viejo continente. Se confeccionaban faldas que se ensanchaban ajustándose a una cintura diminuta, lograda con el uso del corsé, se utilizaban medias de nylon y guantes, y los zapatos eran de cuero y tacón alto. 

En ambos continentes los trajes eran cortos, a la altura de la rodilla y lo más amplios posibles. A causa de la escasez, detalles como bolsillos falsos, botones o cinturones adquirieron importancia. Además, se fabricaron sombreros muy creativos, de todo tipo de tamaños y materiales. 

La influencia de los uniformes se vio reflejada en la moda: se diseñaban trajes con hombros cuadrados y que se abotonaban hasta arriba, con colores apagados para ajustarse a las medidas de seguridad. 

Se extendió el uso de los pantalones en la mujer, y los peinados y el maquillaje adquirieron importancia. 

Tras la liberación de París, en junio de 1944, la industria de la moda parisina reemprendió su actividad de inmediato y la alta costura empezó de nuevo a exhibir sus colecciones. Pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la estructura de la industria de la moda cambió: Gran Bretaña y EE.UU establecieron industrias de moda cada vez más independientes 

En los últimos años de los 40’, la vestimenta en las mujeres cambió: llevaban vestidos alegres y más femeninos. Christian Dior creó en 1947 el popular “New Look”: una colección muy femenina, con hombros suaves, cinturas ajustadas con corsés y faldas largas casi hasta el tobillo, anchas y llenas de pliegues. Los zapatos eran más estrechos y se caracterizaban por su tacón de aguja. El look se complementaba con sombreros anchos, guantes y cinturones, aunque el nuevo estilo de Dior se desarrolló más completamente en los 50’. 

La moda, aunque a duras penas, consiguió sobrevivir a esta dura etapa, marcada por la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de las restricciones las fotografías de moda también lo consiguieron. 

A pesar de que el estudio francés de la revista Vogue, tuvo que cerrarse con la ocupación alemana, Michel de Brunhoff su editor y director artístico consiguió publicar algunos libros independientes. El estudio de Vogue en Londres consiguió permanecer activo durante la guerra, aunque evolucionó a un estilo más práctico y realista. 

Al otro lado del atlántico, las revistas de moda norteamericanas no se vieron interrumpidas y salían al mercado sin excesivos problemas, y las fotografías que contenían eran casi ostentosas, en comparación con las europeas.
[1] Fotografía de moda y su historia (12/05/2012)http://telvamoda.blogspot.com.es/2012/05/fotografias-de-moda.html (Consultado el 10/12/2012)